Hemos estado
juntos desde el comienzo del tiempo y nos amamos apenas nos mirábamos levemente
a los ojos, nos entregamos con todo lo
que poseían nuestras pálidas y frágiles almas infantiles. Nos enredamos en un
universo nuevo y auto destructivo de celos e inflexiones, como dos héroes
dispuestos a morir en un letal combate. Fue así como nuestra historia comenzó a
destruirse, fue tal su potencia que se transformo casi en un arma peligrosa
para ambos, tan peligrosa, que solo se calma con la muerte de uno de los dos.
Para amarte
y sentirse a la par, se debió construir una fantasía gigantesca para así no
sentirse tan pequeño en comparación a tu sola presencia, una presencia que
entregaba calma y amor, miedo y resignación.
Su sola
presencia para él era tan inmensa como el mismo infinito y tan delicada como
una gota de lluvia, para él era una diosa a la cual no pudo contener solo
con su fantasía y sentimientos, aquella diosa se transformaba día a día en una
guerrera solitaria que buscaba la soledad como respuesta a su vida, como si en
esa búsqueda estuviese toda su historia, toda su vida, pasado, futuro y
presente están en su búsqueda de soledad y rechazo a todo tipo de protección.
Para aquel Héroe solo le quedaba la opción de una fantasía donde ella pudiese
mostrarse como una diva y diosa al mismo tiempo, donde ella fuese una guerrera
y una sacerdotisa, pero a cambio de ese pedazo de fantasía se convirtió en su propia
fuente de auto destrucción.
El tiempo no
cura las heridas de tal guerra y sufrimiento para aquella diosa, donde su
cuerpo pálido, frágil y sensible al tiempo se desvirtuaría en una viuda de sus
sentimientos, vagando por el enorme desierto de su corazón nadando por los
enormes ríos de lágrimas de niña inocente clamando justicia a dios por el dolor
de su sentimientos. Renegándose a toda opción de paz entre su corazón y su
conciencia, donde la guerra sería lo único que curaría ese cáncer, ese cáncer
que fue producto de la inmadurez de ambos Héroes, ambos se destruían
mutuamente, mientras se juraban amor eterno.
Ese amor que le pertenecía a la pequeña diosa de la
mirada del color de la miel, esa mirada se transformaría en una mirada
gris-roja, gris de su odio y su fuente de destrucción y roja por el amor y la
pena que poseía dentro de su corazón. Ella comenzó a vagar por los inmensos
parajes del cosmos narrando la historia de su dolor y su deshonra, pero transformando
la verdad absoluta en una verdad con sed de rencor e ira, la cual no podía
sostener ella misma en sus hombros. De diosa a viuda, de viuda a hechicera, se
transformó en una maga de la venganza,
donde
el dolor de quien fue una vez su Héroe, donde las lágrimas de quien fue su
caballero calmarían su apetito de venganza, donde la vida de quien una vez juró
esperarla al lado del umbral de la otra vida, calmaría toda esa ansiedad por su
deshonra. Desde aquel minuto ella no sería nunca más la misma diosa a la que le
clamaban su mirada para esperar el amanecer, en pequeñas tiendas de color
purpura como el color que rodeaba a sus ojos de color miel.
La leyenda
cuenta que a quien mire y enamore la diosa, ese guerrero se transformará en un semidiós,
el cual debe dar como ofrenda a la diosa la cabeza de aquel Héroe, entonces la
diosa lo retribuirá con su mirada y fertilidad por cien siglos y cien siglos
más.
También se
puede escuchar desde el oeste muy tímidamente una voz, la voz de quien fuera la
servidora de la diosa que dice que ella siempre piensa en su Héroe antes de
esperar el amanecer, dicen la servidora de la diosa que siempre clama su nombre
al cielo cuestionándole al universo el por qué este Héroe la deshonró, al mismo
tiempo en que la diosa pide la muerte y el amor eterno de este Héroe. La
servidora de la diosa quien viene desde el desierto más árido y frío al mismo
tiempo le contó a un confidente de este Héroe, que la diosa aun le ama y
siempre le amará, aunque sus sentimientos hacia el Héroe los esconda detrás de la
tormenta de furia. También se rumorea que un día al final de los tiempos la
diosa calmará su odio y dolor hacia este Héroe cuando el deje todo y a todos y
se incline ante ella, y pida el perdón entregándole el mismo su cabeza para que
ella la desgarre desde su cuerpo.
Se dice que
a la diosa se le puede ver en los días de más frio y lluviosos, vestida como
una diosa investida de viuda con cuero negro en sus pies y rosas de color azul,
un azul fuerte como el cielo de verano, caminando entre los prados con una
mirada vacía hacia el horizonte con una espada con empuñadura de cuero, el
cuero de su Héroe como muestra de que el volvió para ser uno con ella y el
infinito, muchos la llaman simplemente La Diosa, otros la llaman La viuda de
los mis Soldados, pero hay alguien que dice que la diosa simplemente pide que
por su forma de amar y odiar, su forma de buscar la guerra dentro de tiempos de
paz y que por su deshonra pide que la llamen La diosa Purpura.

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